Batido de Jengibre y Dátiles

miércoles, 12 de marzo de 2014


Hace un año dejé de comer carne. Yo era una niña atípica para las comidas. Siempre que salíamos con mis padres pedía el mismo menú: un buen bistec de ternera y una ensalada. Lo de los macarrones con tomate no era lo mío... 


Hace un año que aguanto comentarios de todo tipo: "Te has vuelto rara", "Estas sonada", "Me parece una estupidez", "Te van a faltar proteínas", "La carne es necesaria", entre muuuuchos otros. A veces me explico, les intento hacer entender mi punto de vista (que no es lo mismo que imponerles que dejen de comer carne). Otras veces me callo, porque cuando me dicen que me he vuelto loca me dan ganas de mandarlos a paseo (aunque seguramente les mandara a otro sitio más feo).


No, no me he vuelto loca, ni soy rara, ni es una estupidez, ni me van a faltar proteínas, ni la carne es necesaria. Siempre he sido una gran amante de los animales y, poco a poco, me he ido informando sobre el tema. Hace años que lo pensaba y al independizarme he encontrado el momento adecuado. La verdad es que no ha sido un gran esfuerzo (lo es más para mi familia que no terminan de aceptarlo) y sé que es sólo el principio. Sé que terminaré siendo vegetariana porque la idea es dejar también de comer pescado (pero tengo miedo de contárselo a mi madre que ya puso el grito en el cielo cuando dejé la carne!). 


Os cuento todo esto porque la receta que os traigo hoy es vegana. No sé cómo terminé en este blog, pero me encanta. Se llama Green Kitchen Stories y lo escribe una pareja de Estocolmo, David y Luise, aunque también les ayuda su hija Elsa, de 5 años. Los tres son vegetarianos y lo que hizo que me quedara en su blog es la sencillez de sus recetas, no hay ingredientes raros, son fáciles y muchas veces te aconsejan ingredientes substitutivos que van muy bien cuando decides hacer la receta sin mirar antes tu nevera. 


La receta que os traigo se basa en su Gingerbread Shake, aunque yo, como es habitual en mí, la adapté a mi despensa.




Batido de Jengibre y Dátiles

Ingredientes (para dos batidos)
  • 500ml o 2 tazas de leche de almendras 
  • 4 dátiles deshuesados
  • 1 cucharadita de canela (más un poco para espolvorear)
  • 1 cucharadita de jengibre
  • 1/2 cucharadita de clavo molido



Preparación
  • Batir todos los ingredientes hasta que la mezcla esté suave. Si tenéis la típica batidora de vaso mejor, aunque yo no la tengo y uso una picadora o la minipimer
  • Calentar la mezcla, repartirla en dos vasos y espolvorear canela antes de servir. 






Estos suecos, que son "mu echaos pa' lante" con el tema del frío, lo preparan con hielo, tipo smoothie, pero a mí, en una tarde de invierno, me apetece más beberlo calentito. Además, el calor realza los sabores de la canela y el jengibre y el batido tiene un punto picante. A mí me gusta mucho, me recuerda a las ferias navideñas, pero es que yo soy muy fan de las especias!


Espero que lo preparéis, porque si las otras recetas eran fáciles, ésta es facilísima! 

Un beso, 

Naroa

Más información sobre vegetarianismo:
The Vegetarian Society

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