Sweet Brussels

sábado, 14 de diciembre de 2013

Buenos días a todos!

Durante el puente de diciembre hicimos una escapada muy dulce (y algo salada!). Estuvimos en Bruselas, Brujas y Gante disfrutando del país del chocolate y la cerveza. Aproveché la ocasión para inmortalizar nuestro pequeño recorrido gastronómico y así poder compartirlo.



Chocolatería Pierre Marcolini

Nos alojamos al lado de la Place du Grand Sablon, barrio conocido por sus anticuarios pero, sobre todo, por sus chocolaterías. Nuestro anfitrión nos indicó la chocolatería Pierre Marcolini como la mejor de Bruselas y fue la primera que visitamos. La tienda en sí parece una joyería, los escaparates son espectaculares. Hicimos unas compras el último día, una caja de bombones variados y unos macarons, que ya hemos probado!



Chocolates y macarons en Pierre Marcolini

El primer día lo dedicamos a Bruselas, a sus tiendas de dulces y al mercadillo de Navidad. Tenía muy claro donde quería desayunar: en Le Pain Quotidien. Había leído muy buenas críticas en el foro de viajes y no me quería perder sus panes (aunque luego descubrí que es una cadena y en Barcelona hay uno en la calle Provença).  Cogimos una Panier du Boulanger que incluye 5 tipos diferentes de pan y es perfecto para compartir, un plato de jamón y queso y unos cafés con leche que resultaron ser Lait Russe bio. Además en las mesas hay mermeladas y chocolate para untar el pan. Todo buenísimo! Saliendo vimos que preparaban un catering de bocadillos y me pareció muy original que los presentaran dentro de panes gigantes (es la segunda foto).


Le Pain Quotidien

La capital belga está repleta de tiendas dedicadas al dulce. Destacaría Godiva, marca mundialmente conocida, sobretodo por sus fresas bañadas en chocolate. También Elisabeth, una chocolatería donde venden unas placas de chocolate y frutos con su martillo para romperlas en pedazos. Por último destacar Mary, proveedor de chocolates de la Casa Real Belga. 

Chocolaterías de Bruselas

Seguimos con la ruta y nos recorremos los mercadillos. Por fin pruebo el Glühwein (vino especiado caliente), me hacía ilusión, había leído que en cada mercadillo te lo vendían con su taza de la ciudad. Pero no. En vaso de plástico y no me terminó de convencer el sabor.


Probando el Glüehwein

Para rematar el día, mi padre nos convence para comer unas ostras con un vaso de vino blanco en una paradita de la Place Sainte-Catherine



Ostras en la Place Sainte-Catherine

El sábado lo dedicamos a Brujas, un pueblo de cuento. Paseamos por el mercado de Navidad y comemos cerca del Grote Markt. Comer en Bélgica es caro, pero econtramos este menú de sopa de tomate, quiche de verduras y café. Un café un tanto aguachirri pero presentado en forma de café irlandés.



Comida en Brujas

Seguimos con la ruta y de camino a la estación pasamos por una zona repleta de chocolaterías y tiendas de dulces. Me llamó la atención especialmente la rata...



Chocolaterías en Brujas

El domingo estuvimos en Gante, una pequeña ciudad llena de historia. Allí probé un dulce típico belga llamado Mattentaarten, un pequeño pastel de pasta brisa relleno de tarta de queso y almendra. Debo aprender a hacerlo en casa porque estaba delicioso! También vimos una maquina antigua de galletas spéculoos con el molde de Saint-Nicolas. Para quien no lo sepa, las galletas spéculoos son típicas de Navidad, especiadas con canela, nuez moscada, clavo, jengibre, cardamomo y pimienta blanca con base de mantequilla y azúcar moreno. En bélgica se encuentra helado, pasta y hasta un especial de Starbucks de spéculoos. Y sí, los probé todos, hasta el helado en pleno diciembre!



Dulces en Gante

Pero el dulce más famoso de Gante son Las Narices de Gante o neuzeke, que también probamos. Pequeños conos, típicamente de frambuesa, duros por fuera pero totalmente gelatinosos por dentro. Probamos unos de fábrica y unos artesanos, no había color!



Paradita de narices


Nariz de Gante

Terminamos el día en el mercadillo navideño. Ellos comen unas salchichas bratwurst y yo, que no como carne, me zampo una fondue al pesto. Juntos brindamos con champán francés a los pies de la noria. No nos vamos sin pasar por una típica cervecería. Creo que probé todas las cerveczas rosas que existen (cereza, frambuesa, frutos rojos...) Allí están a menos de 3€, aquí no bajan de 7€!



Comiendo en Gante

Terminamos el puente en Bruselas, comiendo los típicos mejillones al vino con sus frites (nuestras patatas fritas). La carta de mejillones es extensa en todos los restaurantes: al vino, a la crema, a la marinera... Estaban bien, pero los de mi madre son mejores!



Mejillones al vino y frites

Durante las vacaciones aproveché para realizar unas compras y así poder seguir saboreando los dulces belgas en casa. En Brujas compré unos bombones en forma de cupcake (sabor capuchino, chocolate crocante, praliné de almendra, frambuesa y caramelo) en la chocolatería De Burg



Bombones

De Gante me llevé una bolsa de narices. En la foto podéis ver lo gelatinoso que es su interior.



Narices de Gante

En Bruselas hice varias compras. En la chocolatería Elisabeth, compré un bizcocho de jengibre y cerezas riquísimo que también tengo pendiente aprender a prepararlo. 



Bizcocho de jengibre y cerezas

En el mercadillo navideño compré una cuchara de madera con un bloque de spéculoos. Las venden con chocolates de sabores, negro, con leche, blanco, con alcohol, con dulces para niños... Se funden con leche caliente para darle sabor. También compré spéculoos en pasta, para poder hacer mis propias galletas y cupcakes.



Spéculoos para fundir y en pasta

Y justo antes de irnos pasé por la pastelería Delacre a comprar unas galletas de spéculoos artesanas en forma de cuchara.



Galletas spéculoos

Si habéis llegado hasta aquí, MUCHAS GRACIAS por acompañarme recorriendo Bruselas. Prometo entradas más cortas a partir de ahora!


Naroa Castro

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